El Seguro Agropecuario mundial, incluyendo el que se practica en las Américas, es una respuesta estratégica de los gobiernos para hacer frente a los embates de eventos meteorológicos extremos resultantes del Cambio Climático y que tienen un impacto directo en la producción de alimentos.  Esto forma parte de un proceso de adaptación de la agricultura actual a las nuevas circunstancias climáticas del mundo en su propósito mitigar los impactos de eventos extremos en el ambiente socioeconómico.  El seguro de cosechas, hoy por hoy, ya es un instrumento robusto de uso común entre los países del orbe para la prevención de desastres en las cosechas.

De igual manera, las compañías aseguradoras se han visto obligadas a adaptarse a las nuevas circunstancias climáticas y por consiguiente vigilar constantemente el desarrollo del clima en las diversas regiones agroclimáticas.  Esto ha permitido tomar acciones oportunas en la atención a siniestros en los cultivos y animales, además darle certidumbre a la magnitud de los daños ocurridos en extensas regiones agrícolas.   Además se ha demostrado que la pronta indemnización que constituye el mejor mecanismo de promoción del seguro de cosechas ante los productores agropecuarios.  Sin olvidar también que el buen conocimiento del clima local ayuda a justipreciar la prima del seguro en función del riesgo climático al que están aventurados productores y aseguradoras.

Recordar eventos climáticos históricos extremos será crucial en la programación de las operaciones del seguro agropecuario en el año 2015, considerando que 2013 y 2014 fueron años de relativo buen clima en la mayoría de los países del continente Americano, al persistir la fase Neutra del fenómeno El Niño Oscilación del Sur – ENOS- (Fig. 1).   La recuperación de las reservas mundiales de granos muestran el beneficio de dos años de buen clima en muchos países.

 

 

Fig. 1.  a) Precipitación registrada, y b) Anomalía de la precipitación, en el periodo de junio a diciembre de 2014 en el continente Americano.

Después de un largo periodo de fase Neutra (más de 24 meses), resulta climática y estadísticamente altamente probable que durante el año 2015 resurja nuevamente el eventual calentamiento de las aguas del Pacifico Tropical.  Las recientes imágenes publicadas por la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) de los Estados Unidos de Norteamérica (http://www.elnino.noaa.gov) muestran un calentamiento anómalo de las aguas de la región El Niño 3.4 (Figs. 2 y 3) y que dada su alta teleconexión climática con el continente Americano no se descarta que eventos extremos como sequía, lluvias excesivas, ondas de calor, etc., vayan a tener un impacto negativo en los cultivos en regiones sensibles al fenómeno.

 

 

Fig. 2. Anomalía de la temperatura de las aguas superficiales (http://www.ospo.noaa.gov/data/sst/anomaly/anomnight.current.gif)

 

 

Fig. 3.  Anomalía de la temperatura de las aguas superficiales del Pacifico Tropical en la región El Niño 3.4 (Datos:  http://www.cpc.ncep.noaa.gov/data/indices/wksst8110.for).
La probabilidad de establecimiento del ENOS, conforme a las salidas de los modelos de las instituciones que participan con el International Research Institute (IRI), indica que la fase El Niño tiene una probabilidad cercana al 70% para manifestarse en los meses de enero a marzo de 2015 (Fig. 4).  En diciembre de 2014 varias de esas instituciones dedicadas al estudio del clima ya declararon la presencia de El Niño Débil.  Aunque los parámetros de la corriente marina del Pacifico Tropical indican la actual presencia de El Niño, su contraparte la corriente atmosférica aun no presenta los vientos que caracterizan a la condición El Niño.  Sin embargo, es evidente que el Pacifico Tropical está calentándose y no existen dudas de que sus efectos se dejarán sentir a partir de los primeros meses de 2015, de acuerdo a los efectos típicos del fenómeno en cada región geo-climática.

 

Fig.  4.  Pronóstico del ENOS en diciembre de 2014, resultado de las tendencias de modelos climáticos y estadísticos de la comunidad IRI.

 

Dada la bien documentada variabilidad en la sensibilidad al ENOS, no está por demás enfatizar que el sector asegurador agrícola debe tener pleno conocimiento de cómo se manifiesta el clima en cada uno de los países del continente durante la fase El Niño.  Esto conlleva a revisar los expedientes del seguro agrícola en años pasados, así como las estadísticas agropecuarias referentes a los años que se presentó la fase El Niño (i.e. 1997, 1998, 2009).  Esto ayudará a dimensionar los daños potenciales de los cultivos asegurados.
Por otra parte, ante la gran diversidad de opinión en los pronósticos climáticos que aparecen en los medios de comunicación, se debe tener cuidado en la fuente informativa y evitar información poco fundamentada que solamente confunde la toma de decisiones.   Contratar los servicios de climatólogos altamente calificados representa en una ventaja para las aseguradoras para reducir la incertidumbre o riesgo base del seguro.  Es por esto que las principales aseguradoras en los Estados Unidos y Europa, así como varias reaseguradoras internacionales, han establecido su propio departamento de clima.
Es notable que el seguro agropecuario actual está evolucionando, al incluir en sus operaciones diarias procesos con fundamentos más científicos: tal como registros meteorológicos, Sistemas de Posicionamiento Global, tecnología satelital, pronósticos de clima, modelos de crecimiento vegetal para estimar el rendimiento de los cultivos en condiciones de estrés climático, etc.
Finalmente, las aseguradoras mejor informadas podrán ofrecer mejores primas para el productor a un precio justo con relación al riesgo al que están expuestos sus cultivos,  sobretodo sin arriesgar la vida de la aseguradora en el mercado regional.  Riesgo climático no es un intangible, es una realidad que se puede demostrar en este momento mismo,  considerando que en el planeta siempre se estará formando un fenómeno atmosférico que impactará en algún país en las próximas horas.   Muchos productores, agronegocios, gobiernos e inclusive aseguradoras han desaparecido por no adoptar una cultura de climática en sus operaciones.

 

Mario Tiscareño López, Ph.D.
Director General
AgroClima Informática Avanzada, S.A. de C.V.